lunes, 20 de marzo de 2017

LA REALIDAD DIALOGADA: UNA TERTULIA DE FAMILIAS QUE LEEN

El espíritu de la tertulia.

Hoy hemos cometido una pequeña traición a la sustancia, pero no al espíritu de las Tertulias con sabor a... café, gracias a Elena y Salvador, que nos han traído expresamente su cafetera Expresso. No obstante, el chocolate de OXFAM nos acompañó en el centro de la mesa, como símbolo de un comercio más justo y, ojalá, de unas relaciones humanas basadas en la comunicación entre los pueblos.

Familias que leen con sus hijas e hijos.

Esta es la cuarta sesión de nuestra tertulia en el IES Aznalcóllar, como parte central de nuestro programa Familias Lectoras. Las celebramos cada quincena desde el 15 de noviembre.
Durante el primer trimestre, además de organizar el plan de trabajo, con ayuda de un cuestionario, estuvimos explorando el mundo de las novelas de aprendizaje y las biografías, que pudieran interesar a cada niño o niña en particular, con el propósito de convertir su blog en la "Historia de un/a aprendiz". Todas las familias participantes compartieron sus propias lecturas y sus propuestas; yo hice las mías, entre el panorama de

literatura juvenil transmedia, 

sacando a la luz el protagonismo de las mujeres en algunas de ellas y los riesgos del machismo en otras: Aprendilecturas para unas navidades divergentes. Nos animamos a acompañar el acto lector de nuestras hijas y nuestros hijos (yo también, desde mi experiencia de padre de un adolescente), así como a intervenir, cuando fuera oportuno, en la sesión semanal que llamamos "el juego de la lectura". Finalmente, hace dos semanas, tuvimos la suerte de contar en la sesión de 2º ESO con Pepa, madre de Clara, quien nos presentó la última obra de la serie El cementerio de los libros olvidados, con sabiduría y una admirable diversidad de alusiones a la vida y a la memoria histórica.

Memoria liberada.

En la sesión del 7 de marzo, nos remontamos al origen de la especie humana para explicar la buena disposición de nuestros cerebros o almas, que es lo mismo, a cooperar con un propósito común. Más de cien mil años en que no existía el dinero, sino el trabajo por el bien común y el cuidado de la comunidad. He ahí la conexión entre mano, cerebro y corazón que hace posible el lenguaje. Es cada vez menos un misterio oscuro y cada vez más una conexión recuperada sobre esa competencia nuestra "exagerada" para la empatía.

Somos capaces de afrontar peligros en lugar de otra persona por solidaridad y de luchar por la vida ajena y próxima, además de por la propia. No es una enajenación, sino una capacidad genética que se narra en forma de historias: una Historia de memorias personales que merece la pena socializar y transmitir a cada generación para que tengan oportunidad de multiplicarla. He ahí el tema de nuestro proyecto

Al entrar poco a poco en una red de narraciones sobre personas reales o posibles, adquirimos la habilidad para construir nuestra propia memoria liberada de la soledad, la ansiedad, el miedo y otras emociones negativas.

Memorias de Aznalcóllar.

Ya habíamos dedicado una sesión antes de Navidad a charlar sobre las memorias de Aznalcóllar en el tiempo de nuestras abuelas, bisabuelas de los niños y las niñas en 1º y 2º ESO. No me ha sorprendido, pues, descubrir en las breves alusiones o en las historias recuperadas por sus hijos e hijas una conciencia clara sobre el sufrimiento que soportaron bajo los instrumentos de represión franquista.

Además, hoy hemos introducido en la conversación los rostros y las actitudes de personas inmigrantes que vinieron a vivir al pueblo. Aznalcóllar no fue una población emisora de migrantes durante la oleada de los años sesenta del pasado siglo, a diferencia de la mayoría de pueblos andaluces; al contrario, la Mina atrajo a trabajadores foráneos. Hoy forman parte de la vida social como los más antiguos nativos, como el bar de Consuelo y Roberto, fundado en 1930. Desde un bar se conoce a la gente y "aquí siempre hemos sido buena gente".

Los últimos en incorporarse han sido los jóvenes de esta generación, por razones naturales. Junto con ellos, vinieron otros inmigrantes de nacionalidades diversas: rumanos, marroquíes, dominicanos, etc. ¿Hay racismo? Sí, lo hay, porque los recursos públicos y el empleo son escasos; parece ser la explicación redundante en estas situaciones. Ahora lo sufren también los emigrantes españoles en países como el Reino Unido.

Durante la última década, otros naturales del pueblo han encontrado trabajo en países cercanos o lejanos: América, Londres. Salvador estuvo trabajando en Éibar, Euskadi, y se ha traído recuerdos y evocaciones de lo que hubiera sido quedarse a vivir allá. Volvió.

Los refugiados tienen que ver contigo y conmigo.




Conectando mundos.

Otra de las constantes en nuestras reuniones ha sido la pedagogía y la organización escolar del IES. A nuestro lado tenemos el CEIP Cruz Blanca, que hace dos cursos se aventuró en el propósito de implantar la metodología de aprendizaje por proyectos, con unos resultados que las familias valoran de forma muy positiva. Los niños y las niñas dejaron de repetir y memorizar, en beneficio de un aprendizaje creativo y dialógico. Tantean los primeros pasos del trabajo en equipo y otras formas de evaluación distintas a los exámenes.

Es un precedente muy vivo, porque algunos padres y madres tienen niños más pequeños en el colegio y se han habituado rápidamente a entrar en las clases de tal o cual profesor o profesora con una total confianza. Los ven coordinarse, interesados e implicados en lo que aprenden a través de la práctica.

Las familias tienen un papel importante en el CEIP Cruz Blanca. Pero no tanto en nuestro IES; todavía no. Muchos reconocen con gusto que el nuevo equipo directivo ha abierto las puertas del centro para que pasen y se informen, en contacto asiduo con las tutoras y los tutores. Ahora bien, dada la complejidad de la vida adolescente, madres y padres necesitan implicarse en la red de aprendizaje si quieren acompañar su crecimiento, al menos mientras dure la ESO. Según se comenta en las tertulias, los niños se socializan en la calle: un terreno intermedio entre la familia y el centro educativo, porque lo sienten suyo y un poco salvaje. ¿Cómo conectar esas tres realidades entre sí? 

Dificultades reales.

Aquí, en nuestro IES, soy el único que ha empezado a practicar el aprendizaje basado en proyectos (ABP). Sobre todo en 2º ESO, recibo bastantes críticas de los propios niños por no utilizar el libro del texto y pretender que los aprendices sean protagonistas: que se empoderen comenzando por autorregularse y que transformen el ruido de dentro o de afuera en un fluido de ideas y prácticas mientras creamos el mundo de nuevo. Cada día nos enredamos con una discusión árida sobre la poca o nula fiabilidad de los docentes, empezando por mí. Algunos sienten el peso de haber repetido curso y otros el sobrepeso por haber suspendido más de la mitad de las materias, mientras se acerca el final de este segundo trimestre.

Cuando la tensión se mantiene durante varias sesiones seguidas, se generan imaginarios paralelos y mundos en conflicto: "me han dicho que a usted le han dicho un dicho que he dicho yo". El profe es un día cordero, demasiado bonachón, y otros días una especie de "monstruo que ha venido a verme", porque desafía los estereotipos de género mujer y hombre, las expectativas demasiado bajas sobre nuestras capacidades por causas sociales. El desafío puede parecer monstruoso, si no se perciben las ventajas inmediatas. El ruido las hace imperceptibles.

Cualquier cambio de marco cognitivo que pretenda hacer un agujero en el muro de la indiferencia adopta la forma de un túnel. Tendrían que pasar los aprendices de la mano para salir maduros y reforzados en la diversidad, más autónomos y capaces de cooperación a la vez. El problema es si nunca terminamos de salir. Si pretendemos pasar individualmente o nos negamos a colaborar con el grupo. Si nos quedamos en lo oscuro.


Mediadores y mediadoras.

Harían falta mediadores especializados, como un/a educador/a social, pero también mediadores y mediadoras entre los propios alumnos, que contribuyeran a fortalecer la red de relaciones positivas, emociones, trabajo en equipo, productos logrados que se muestran y se intercambian con un sano orgullo, suficiente para darse a conocer a los demás por las obras buenas y bien hechas.

Las familias se sitúan en un plano distinto a la mera mediación, como ellas bien saben. En una sociedad democrática, tienen una autoridad mayor que la de cualquier docente, aunque pueda erosionarse por múltiples causas, sobre todo durante la adolescencia. Si las madres y los padres se empoderan democráticamente y asumen responsabilidades abriendo espacios de aprendizaje sobre los riesgos de las drogas y cómo afrontarlos; los estereotipos de género que lastran la sexualidad con una violencia que no se debe tolerar en nuestra cultura adulta contemporánea, a causa de un machismo heredado y la pornografía difundida en formatos de consumo digital como si fuera "la realidad"; las fortalezas, capacidades, amenazas y debilidades por el uso diario de los Smartphones; las alternativas a la TV y los programas basura; las ventajas del apoyo mutuo y de la escucha activa, con empatía, en un espacio de colaboración donde todas y todos ganan; si y solo si... ocurrirá el salto cualitativo.

Quienes hablan de ello en nuestras tertulias son quienes tienen más conciencia: entre cinco y quince familias. Pero podrían ser más. ¿Cómo multiplicar el deseo de aprender juntos: un fuego que no quema a nadie, que aviva la comunidad?

En esas estamos: se da la bienvenida a las personas y a las ideas, las dudas, las preocupaciones y las propuestas de solución.
Seguimos charlando.

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